
Odio los compromisos. No en el sentido de aquellas obligaciones que se toman voluntariamente con respecto a algo o alguien, para realizar cualquier cosa. En ese particular, me considero un tipo serio y si me comprometo en lo que sea, haré todo lo que este en mi mano y más, para cumplir con mi palabra.
Pero no, no me refiero a ese sentido de la palabra, me refiero a aquellos actos que se realizan por el mero hecho de devolver la cortesía que quizá puedas haber realizado con una persona o simplemente, por tener la obligación moral de hacerlo, sin que aquello salga realmente de dentro, es decir, del corazón. Vamos, en otras palabras, que no te apetece una mierda... (con perdón).
¿Cuantas veces has invitado a alguien a hacer alguna actividad contigo, salir por ahí a tomar algo o dar una vuelta, o quizá a tu casa, llevado por no sé qué rollo que tienes ahí metido en tu cabeza, pero deseando en el fondo de tu alma que te diga que no ?. Sólo movido por el quedar bien, y dejar tu conciencia tranquila... ¿ Ninguna ?... Vamos !!... Venga ya !!... Ni tu te lo crees.
Y al revés. ¿ En cuantas otras situaciones te has encontrado con que alguien que te cae como el culo, te llama para hacer alguna cosa juntos, y acabas diciéndole que si, cuando desearías estar en cualquier parte del mundo que estar con él o ella ?. Sé sincero. Unas cuantas también, verdad ?
Nos ha pasado, pienso que a todos en un sentido y en otro. A veces hemos sido nosotros, los digamos, "falsetes", actuando de modo contrario al que realmente nos gustaría actuar. Y en otras situaciones, habremos sido las "victimas" de otras personas, que podamos pensar en un momento dado que se ha hecho de corazón, cuando en realidad, era llevado por un simple compromiso de quedar bien.

Sonreir de oreja a oreja a aquella persona que no la puedes ver, pero que la tienes todo el dia, pegada a tu silla en el curro. Apretar la mano con firmeza al que hace tiempo que te hizo una putada que en cuanto tengas la mínima, se la devolverás multiplicada. Pero que le necesitas para hacer cualquier cosa que puedas pensar.

Será la madurez a la que he llegado con 40 años, las canas que cubren parte de mi cabello, o vete tu a saber que leches... que hace un tiempo que decidí de una vez por todas, pasar de todo aquello que me pueda oler a tener que hacer algo por el puro compromiso.
He cortado de una vez por todas con todos esos rollos. Y sinceramente, me he desahogado del peso de la hipocresía que me lastraba... Siempre comiendome la cabeza con el que dirá o dejará de decir éste u el otro si no les digo nada para hacer lo que sea... Si lo más probable es que a ellos tampoco les apeteciera estar conmigo.
Si me apetece, voy. Y si no, pues no voy. Si me apetece de verdad invitar a alguien, le invito. Y si no, pues paso y punto.
De todos modos, no es tan sencilla la cosa como se cuenta...
Esto nos pasa porque no hablamos las cosas claras. Nos produce vergüenza decir abiertamente y con sinceridad lo que se piensa en realidad. Es mejor dejarlo correr y poner alguna excusa más o menos buena o aceptar cortésmente una invitación, antes de responder con la verdad que pudiera herir alguna suceptibilidad. Piensas, algún dia pueda tener que recurrir a esta persona y es preferible no cometer el error de ponerla en contra tuya.
Pero lo dicho, odio tener que hacer las cosas por compromiso.
Hasta la próxima amig@ !!
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Comentarios
No obstante cuando la situación es un puro compromiso y peloteo, no quiero saber nada, PASO.
Debe ser la edad (tengo casi 40), que uno puede relajarse socialmente. Y a lo mejor también coincide en que uno ya tiene ese lugar social acomodado al gusto... familia, trabajo, amigos... que ya no hace falta aparentar y ser socialmente correcto para conseguir pareja, trabajo,...
un saludo desde peru