
Cuando eres un niño, es increíble la facilidad que se tiene para llorar. A mi me pilla ya un poco lejos, aunque si lo pienso bien, se me vienen varias imagenes de distintos momentos cuando era un crio llorando a moco tendido... Pero si esto no sirviera de ejemplo, tengo dos cachorros varones, y te puedo asegurar que los dos son unos llorones de aupa... aunque el mayor es capaz ya de utilizarlo como recurso de picardía. Es consciente de la fuerza emocional que tiene ante los demás... unas lágrimas, unos suspiros y una carita de pena para poderse salir con la suya para aquellas situaciones que sabe ha hecho una pifia o bien, pretende conseguir algo de ti. Reconozco que me la ha pegado alguna vez, pero ya le tengo pillada la estrategia. O eso creo.
Sin embargo, según vamos creciendo, es como si nos cerraran el grifo del lagrimal. Dicen que es por la educación recibida por nuestros padres. Que se nos educó en aquello de que los chicos no lloran,.. que somos los fuertes... y hacerlo era de nenas, nos hacía débiles... Algo de ello debe haber, no lo sé, o si también debe haber algún componente cromosomático... La "Y" debe ser la responsable.
El caso es que no tengo constancia de haber llorado nunca más desde que llegue a la época de la pubertad. Y razones objetivas he tenido para ello a lo largo de mi vida. A veces he estado a punto de romper a llorar, pero en cuanto he sido consciente de ello, las he retenido. Es lo que se dice llorar para adentro.
Creo que es algo que nos perdemos los hombres con respecto a las mujeres,... sinceramente. Llorar agusto cuando la situación emocional lo requiera, debe ser una sensación de desahogo muy importante, de liberación de la pena que te pueda embargar en ese momento duro para ti... En cambio, tragarte las lágrimas para ti, reprimir tus sentimientos, puede dar lugar a efectos contraproducentes que te puede perseguir allá donde te encuentres, azotándote con su recuerdo cuando menos lo esperas...
El otro día, le dieron un balonazo al pequeño entrenando con su equipo de fútbol... él empezó a llorar y yo desde unos metros, viendo aquella escena, le grite... no pasa nada hijo, los chicos no lloran... Él se secó las lágrimas con las mangas de la chaqueta del chandal y continuó jugando como si tal cosa...
No sé si hice bien o hice mal. Puse la semilla para que mi hijo se convierta en alguien como yo...
Muchas veces me gustaría llorar, pero no puedo...
Hasta la próxima amig@ !!
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Comentarios
Amigo no es aquel que te hace reir con mentiras, si no el que te hace llorar con verdades.
Es fácil olvidarse de tantas personas las cuales te han hecho reír pero jamás te olvidarás de una sola que te haya hecho llorar.
La vida es como una cebolla, se va deshojando capa por capa, y a veces te hace llorar.
Costumbres, tópicos, los hombres no lloran, frase que escuche muchas veces, lástima reprimir un sentimiento.
Recuerdamelo la próxima vez que nos veamos..... jajjajajaajaj
Lusu.