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martes, 29 de marzo de 2011

Historias de mi puta mili: Un año perdido !!


Pasaron dos meses... o ¿ fueron tres ?... Vaya, ahí tengo un pequeño lapsus mental. No recuerdo exactamente cuanto duró el periodo de instrucción. Lo que si tengo claro es que durante aquella etapa, me puse como un toro. Cualquier dia de diario era siempre lo mismo. Levantarse cada mañana al toque de corneta y a la puta carrera, hacerse el "lavado del gato", vestirse, bajarse a desayunar, volver a subir, limpiarse los dientes... y si todavía te sobraban un par de minutos, visitar el wc y poner "un huevo"... La corneta vuelve a sonar.... (se la podía meter en el p... culo) ....

Todo el mundo bajando a todo trapo las escaleras, con la mochila a la espalda, el cetme en ristre y a formar. El sargento pasa revista a la tropa a ver si estamos todos y da novedades al oficial, pegando un taconazo al cuadrarse y saludar, que suena en todo el patio de armas. Derechaaaaaaaaaaaaaaa.... Arrrrrr !!. Todo el mundo gira a la orden. De freeeeeeeeente....... Arrrrr !!!. Maaaaarchen !!!!. Y con el pie izquierdo salimos al trote todo el mundo....Hasta llegar hasta una colina a unos cinco kilometros del cuartel, donde ibamos a rebozarnos por el suelo y acababamos hechos una pena... Si nos hubieran visto nuestras pobres madres, con lo que sufrian al vernos subir de la calle con una manchita de na en el pantalón...

Cuando no ibamos al monte, nos llevaban a la pista americana, que buffff.... aun peor que lo anterior. Aquello parecía una tortura con todos aquellos obstaculos a subir, saltar o trepar por las redes, reptar... Recuerdo uno especialmente que parecía para gimnastas. Tenías que saltar hacía uno de los palos que había en horizontal y desde ahí hacía otro más alto. Y desde ese al otro. Como un mono, vamos... Casí me escoño... caguenla !!. Nunca he sido un tipo gracil, el de arriba no me dió ese don...

El caso es que cuando no estabamos dando teoría sobre estrategía de combate, o armando y desarmando el fúsil, siempre estabamos haciendo ejercicio... No he hecho tanto desde entonces... Eso si, sobre eso de las 18:00 h en que nos liberaban y cada cual podía hacer lo que le viniera en gana, cuando no salía a la calle por la pereza de tenerme que cambiar al uniforme de paseo, nos refugiabamos en la cantina y nos poniamos finos a calimocho y cervezas... que al principio bien, pero que aquello a la larga me fue pasando factura...

Y caramba, si que han cambiado los tiempos... Recuerdo como pasaba largos ratos por la tarde, escribiendole cartas a mi novia de entonces, o bajarme al locutorio a llamar por telefono para hablar con ella o con mis padres... Ahora que nadie ya se le ocurre echar nada al buzón y menos comprar un sello, con los e-mails, los SMS, el twetter o el facebook... Y hacer cola en el locutorio ???... Hasta los niños de diez años tienen ya su propio móvil... Aaaaaah !!!.... qué tiempos en los que era bonito esperar a que te llegara una carta de tu chica diciendote que te echa de menos y esas cosas...

Me chupe unas cuantas guardias, en especial recuerdo una que me toco subirme a una garita, que estaba a tomar por saco en una especie de bosquecito y con vistas a un caserón abandonado, que con el viento que soplaba y noche cerrada, acojonaba que no veas.... Además estaba la leyenda del Capitan Santa María, que su juego favorito era cazar a los que estaban de guardia dormidos en sus garitas. El tio reptaba hasta a tí en silencio y como te pillara roncando... estabas jodido, jodido...

Pasaron aquellos dos meses (o fueron tres ??... nada, que no recuerdo) volando... y en los que apenas pude ir a mi casa. Tenía muchas ganas de ver a mis padres y... más a mi chica, para que voy a engañarnos. Cogieron el tren y se vinieron a ver mi jura de bandera que por aquellos tiempos, era todo un acontecimiento. Recuerdo que hacía calor, firme como un pasmarote con el fusil en alto, mientras se iba desfilando hacía la bandera y se le estampaba un beso. Cuando me llego el turno, recuerdo que tuve que hacer un cambio de pie un par de veces para seguir al de delante... ¡¡ qué pato soy !!... Llegué hasta la bandera, me quite la boina y le di un beso sentido a la bandera de España. Un flash saltó en ese mismo instante, que inmortalizaría aquel acto. Guaaaauuuuu !!

Después de tirar las boinas hacía el cielo de San Sebastián, celebrando se había acabado la instrucción, nos dieron un permiso de una semana para volver a casa. Qué no veas lo bien que lo aproveche... ejem !!!

A la vuelta, cada uno de nosotros ya teniamos la designación del destino. Tuve muchíiiiiisima suerte y no gracias precisamente al vecino gordinflón que se jactaba de tener contactos en altas instancias militares. Recuerdo como mi pobre padre le dio las gracias por su ayuda y el tipo se encogió de hombros y reconoció que no había movido un dedo.

El caso es que me destinaron a la U.S.A.C, cuyas siglas significan "Unidad de Servicios de ACuartelamiento". O dicho de otro modo, la mano de obra barata para todos los jerifantes... ¡¡¡ que morro !!!. En esta saco caerian los camareros, cocineros, oficinistas, lavanderos, choferes que eran recaderos de las mujeres de los mandos. Les llevaban la compra a casa... En fin... que te voy a contar que no imagines.

A mi, en principio, me enviaron para la lavanderia... Un chollazo que no veas. Era un garito en el quinto pimiento, donde el veterano que estaba allí, me conto que se había chupado una mili cojonuda, sin pegar chapa, porque allí no asomaba las narices ningún mando. Pero, no se que pasaria, que cambiaron de opinión y al dia siguiente me dijeron que me presentara en las oficinas. Y a la orden, mi sargento. Allí me presente. La verdad es que aquello molaba. Estaba en una de las esquinas de la plaza interior del Cuartel. Un puerta enorme de madera que chirriaba como una condenada y que había que empujar fuerte para abrir. Aquello para mi fue una ventaja, porque me daba tiempo a despertarme, cada vez que entraba alguien. Recuerdo que tenía un olor característico, como entre humedad y madera.... ha pasado mucho tiempo para definirlo mejor. Me dedicaba a hacer escritos de tipo legal con una maquina de escribir Olivetti. No tenía ni ordenador. Tenía armarios todos poblados de archivadores con documentación en sus estanterias. Aquello influiría en mi para terminar haciendo la carrera de Derecho, una vez que se fustraron definitivamente mis esperanzas por acceder a la Facultad de Periodismo. Lo peor fue el mando que tenía por jefe en la oficina... el hijo de la gran p... más grande que había en todo el cuartel... el Brigada Ventura. Qué mal me las hizó pasar !!!... Me hizó llorar un par de veces de la impotencia por las injusticias y por tener que tragar, en vez de soltarle un puñetazo en los morros.

Tenía las facciones tipicas del tipico malo de una pelicula, con un aire al mitico Lee Van Cleef. Era un pelín más alto que yo, complexión delgada aunque con una barriguilla incipiente. Su rostro alargado, con un mostacho grande perfectamente arreglado y una cicatriz recorriendo su mejilla izquierda. Nariz afilada y cejas pobladas. Pelo negro sin entradas pero que dejaba bastante frente despejada. Y de Melilla... Vamos, en resúmen... que tenía una cara de mala leche, que imponía el cabronazo (perdona mi vocabulario soez).

Me tenía frito. En una de las ocasiones en que me hizo llorar como a un crio, fue un dia en me hicieron Cabo. Estaba como responsable de guardia en mi barracón y adivina quien era el oficial de guardia ??... Pues Si... el mismo. El tipo se puso un guante blanco en su mano derecha, se subió en una banqueta y empezó a pasar el dedo por encima de las taquillas para ver si había polvo, miraba por debajo de las literas... Me hizó abrir el armario de cristal donde guardabamos los juegos de mesa para la tropa y sacar las fichas del parchis para contarlas. Volqué la caja y faltaba una ficha amarilla. Pues el hijo de su mala madre, me metió dos dias de arresto y me quitó el pase de fin de semana.

La segunda ocasión, fue por motivo de solicitarle unos dias de permiso para presentarme a hacer la selectividad con intención de subir nota. Recuerdo como iba paseando por la plaza del acuertelamiento, cuando le vi a lo lejos y salí corriendo para pillarle. Al llegar a él y después de tomar aire, le conte el tema y me dijo que ni hablar.... !!. Ahí si que me desplome delante de sus narices, no como en la anterior, que mis lagrimas no las vio. Eran demasiadas putadas las que me venía haciendo y ya no pude más. El caso es que en aquel tempano de hielo, algo se conmovió, porque por la tarde, me concedió los dias para presentarme a los exámenes, que aprobe incluso con mejor nota, pero aun así, no fue suficiente para ingresar en Periodismo.

Después de aquello, lo cierto es que mi relación con él, sin llegar a ser amigos.... ya no fue tan tensa. Pasaron los meses y cuando nos quisimos dar cuenta, mi reemplazo eramos los "bisabuelos". Yo tenía una gorra donde iba poniendo con tipex unos puntos por cada mes. Eramos los p... amos del Cuartel. Y los nuevos eran los que nos miraban con respeto. Salíamos de juerga por Donosti, ya sin tener que ir de bonito... y lo pasamos de muerte.

Y llegó el tan ansiado dia de licenciarme... Había que entregar todo el material, salvo la ropa interior (ejem... sin comentarios, eh ?). A mi me faltaban varias cosas que me habían birlado. Pero hay una ley no escrita que el que se chivaaa.... Asi que me tocó hacer lo propio o pedirlo a alguno de los nuevos.Tanto tiempo esperando el momento de que me entregaran la cartilla, y cuando por fín, la tuve en mi mano, me sentí un poco vacio. Mis amiguetes se adelantaron porque no sé que me paso que tenía que hacer... no recuerdo bien... el caso es que salí sólo del cuartel, con la bolsa que traje cuando llegue hace un año... cruzaba el puente sobre el rio Urumea y me quede mirando al horizonte. En la mano tenía el candado de mi taquilla. Lance el brazo hacía atrás para coger impulso y lo arroje con toda mi fuerza al fondo del rio.

Se terminó la puta mili, aunque aun hoy en dia, de vez en cuando... todavía tengo pesadillas con que me vuelven a llamar a filas...
Fundido en negro.
Mi Generación Z se actualiza con nuevos articulos los martes y viernes. http://migeneracionz.blogspot.com/

13 comentarios:

el Sr. Skywalker dijo...

Joder, Fer, qué bien contado.
Ya te dije que no hice la mili, pero con tu historia es como si la hubiese hecho.
Menos mal que acabaste bien. Conocí gente que terminó alcohólica perdida, porreta o yo qué sé qué más. Un vecino entró hecho un fideo y salió gordo como una vaca. Otro, incluso, aprendió a leer y escribir en la mili.
No sé, creo que es más bien como tu título: un año perdido.
¡Rompan filas!

Mamen O. dijo...

Yo me alegro de que todo eso haya acabado. No hay nada peor que las cosas hechas por obligación.
Por cierto, hay que ver como une internet. Me ha hecho mucha gracia ver que en la publicidad de tu página, supongo que por la temática te sale una tienda de efectos militares que lleva en "mi pueblo" toda la vida. Como sabes soy de San Fernando y algunas veces me da pena pensar en los malos recuerdos que tendrán miles de chicos que hicieron la mili aquí y que por lógica unirán el nombre de mi ciudad a su desgracia aunque no tengamos culpa los "ciudadanos de a pie".
Un saludo

JCR dijo...

La descripción de los mandos coincide, todos cortados por el mismo patrón, pero existen excepciones, reconozco tener suerte, ya que conocimos a un sargento que venía de Francia, una gran persona, cenamos varias veces en su casa y nos trato como seres humanos, posiblemente el conocer mundo y no encontrarse encerrado en un cuartel.
Tiempos pasados, pero prefiero sacar el punto positivo, aunque la mili que hice no es un ejemplo general y tampoco perdí un año, siempre se aprende.
Un abrazo.

José dijo...

Joer, casi que es mejor la instrucción que el destino... Si le hubieras puesto el ojo a la funerala al cabronazo ese ¿cuántos días de arresto? no sé si merecería la pena ponerlo firme a él...

Alcudia de Veo dijo...

Buena historia con tus recuerdos.

Elvis dijo...

La verdad es que los mandos a veces se metían demasiado en su papel. Con lo poco que les costaría hacer la estancia allí más llevadera...
En fin, gran relato que me ha traído muchos recuerdos.
Un abrazo.

Fer dijo...

Muy buenas Sr. Skywalker !!... pues no vas mal encaminado... Alguna pincelada he dejado caer al respecto, sobre que me paso factura. Todas las tardes acababa chuzo, comiendo malamamente... Lo bueno, es que acabado aquello, al poco tiempo recobre habitos más saludables. Si no, no sé como hubiera acabado...

Hola Mamen, no tiene porque ser así obligatoriamente... Mira mi ejemplo. A pesar de los pesares, tengo muy buenos recuerdos de aquella epoca y especialmente de Donosti, para mi una de las ciudades más bellas de España e incluso, del mundo.

Asi es JCR, una mili no es igual a otra. Son muchos aspectos a tener en cuenta. Si contara su mili, cualquiera de los de mi reemplazo que tuvo un destino distinto al mio, te contaria los pros y los contras... Dependiendo del mando que te toque en suerte, tu mili puede ser muy distinta.

José, muchas veces se me pasaba por la cabeza. Lo de soltarle un puñetazo hubiera sido mi perdición, pero a veces maquinaba ideas de como joderle la existencia de diferentes modos... Sin embargo, nunca las lleve a cabo. Me falto valor. ¿ Qué será del brigada Ventura hoy ?. Será un jubilado amargado seguramente...

Gracias Alcudia, me alegro que te haya gustado...

Pues si Elvis, asi es... Había mucho hijo de p... por ahí suelto. Pero todo tiene su lado bueno... durante aquella estancia bajo su mando, aprendí a valorar todo lo que había fuera del ambito castrense en el que estas sometido sin rechistar.

Gracias a todos por pasaros a daros una vuelta... Besos y abrazos.

caarsa dijo...

Joder Fer como te pasas el brigada Ventura es mi padre , primero le llamas h.... y luego jubilado amargado , no me esperaba esto

Que no , que es coña , siento que dieras con alguno de los muchos cabrones que hay , fijate que mi padre ha pasado mucho tiempo con los soldado que llegaban nuevos y ha tenido agradecimientos y regalos , incluso despues de licenciarse se acordaban de él

Te contaré otra anéccdota de mi mili , estando en formación un día se me acerca un brigada me saca de la formación y me da un efusivo abrazo , no era gay , conocía mucho , pero mucho a mi padre , le dije que no quería favores pero no debió entenderlo , nos vamos a hacer intrucción y al sargento nuestro le dió por machacarnos , pero a base de bien , los que éramos de Melilla quedábamos por las mañanas en frente del cuartel y al día siguiente comentábamos las mejores jugadas , imagínate como pusimos al sagento , lo más bonito que le dijimos fué cabrón , ese día al hacer educación física nos puso por grupos , y a los de Melilla , venga hacer flexiones , abdominales ,... , cuando ya nos vió la lengua fuera se acercó el muy hijo de .... y nos dijo mañana la charla en otro sitio que no me dejais dormir , ni que decir que el fin de semana nos lo pasamos en el cuartel

Abrazos

Belle dijo...

Me ha quedado una duda existencial: ¿apareció la dichosa ficha amarilla del parchís?

¡Buenas historias Fer!

Un beso.

Fer dijo...

Caramaba CAARSA, me ha dado un respingo el corazón... ja ja ja !!!... el mundo es un pañuelo, pero joder, sería demasiada casualidad... Tuve mala suerte con este señor, pero en general, no me puedo quejar de la mili que me chupe... Yo en oficinas, mientras otros amiguetes saliendo de maniobras por ahí, pasando frio y calamidades...

Hola Belle... Ay!! la dichosa ficha de las narices... No, no apareció. Me traje una de casa cuando pude escaparme para allá y la guarde junto al resto. Fue iniciativa mia, no me obligaron... todo hay que decirlo.

Un abrazo para el caballero y un besote para la niña... ;)

Julio-jagdo dijo...

No sé por qué será que todos los brigadas son unos cabronazos.

¿por que será que se dice me "CHUPE" una mili...?

¿Qué chupaste?

Fer dijo...

Ja ja ja... Pues nada, mal pensado... Es una forma de hablar... Nunca he sido un "pelota" de nadie. No sale de mi. Por eso no he llegado a lo que otros que se han sabido "vender" mejor... pero es lo que hay. Soy así.

Un abrazo Julio

Anónimo dijo...

Yo estuve en la 3ª compañía de fusileros, segun entrabas al patio arriba a la derecha ( encima de los esquiadores). Recuerdas a la perra Laika que ladraba en la terraza?. No había vuelto a pensar en el Capitán Santamaría (bajo, calvo que llevaba casi siempre las botas Kamet). Joder que recuerdos. El dia que acabamos también fue soleado, como el primer domingo de noviembre

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