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lunes, 4 de octubre de 2010

Ojo con quien pagas los platos rotos !!!

Muy buenas !!

Nadie esta a salvo de tener uno de esos dias horribilis en el que pareciera que todas las conjunciones astrales se hubieran unido para hacerte la puñeta....

... Comenzando ya por la madrugada de un dia laboral cualquiera. Nada más apagar el condenado radio despertador junto al cabecero de mi cama... pongo los pies descalzos sobre el frio suelo tras levantarme a unas horas en que debería estar prohibido por Ley Orgánica.

No encuentro las zapatillas para calzarme... "Si las puse ahí mismo, junto a la cama", me digo. Me dirijo a tientas, medio sobado, hasta la puerta del dormitorio sin encender la luz, para que mi mujer que se levanta dos horas más tarde siga en brazos de morfeo (qué suerte tiene). Cuando de pronto, me golpeo con el dedo gordo del pie con la pata de la cama... Joderrrrrrrrrrr , mierda !!!... blasfemo, mordiendome los labios para no gritar.

Llego dando saltitos a la pata coja hasta la cocina aun descalzo, abro la puerta del armario para coger una taza y se me avalanza un rollo de papel de aluminio apenas estrenado que va a parar sobre el mismo pie que me habia fastidiado..... Arrrrrrgh !!... su p... madre !!

Cojo el rollo y lo arrojo contra la encimera con toda mi fuerza para descargar la furia. Pasado el momento de angustia, lleno la taza con el café aguachirli de la cafetera y la leche desnatada para guardar la línea que hace ya tiempo que perdí. Lo introduzco en el microondas y programo el tiempo, mientras que voy preparando lo que me llevaré a la oficina para comer dentro del tupperware o fiambrera, como antes lo llamaban nuestras madres.

Abro el frigorifico y caigo en la cuenta que lo que me iba a llevar nos lo cenamos la noche anterior... ¡¡ cagonla!!... Y ahora qué hago??
Pues nada, toca prepararme un sandwich deprisa y corriendo, con jamón york y queso o salir fuera a comer a cualquiera de los bares de alrededor de la oficina, que saldré oliendo a fritanga y con la barriga pesada, con lo poco que me apetece.

Estoy en ello, cuando el microondas empieza a pitar avisando que acabó el tiempo programado. Abro la puerta del cacharro y me encuentro que el escaso contenido de la taza esta en ebullición y casi todo el café desparramado por el interior del microondas. Pero quien ha cambiado el programador de temperatura ????

Tomo la balleta y seco todo aquello malamente. Me preparo otro café a toda pastilla. Finalmente logro sentarme y mientras me lo bebo y mojo alguna galleta, me pongo a ojear la correspondencia que dejo mi mujer sobre la encimera sin abrir. Todo publicidad de grandes almacenes y chorradas varias. Me percibo de la factura del gas, abro el sobre y... ¡¡¡¡ 264 euros !!!!. La galleta sale de la boca en decenas de tropezones mezclados con el café con leche, estampandose contra la mesa. ¿¿ Pero cómo puede ser ??... Si el termostato lo tengo al mínimo... Si hasta los pinguinos pasean por el salón con bufanda y guantes...


Salgo de casa a la hora de costumbre, rumbo un dia más al curro en mi coche. Llegó tarde después de una hora y pico de atascazo. Embrague, primera, acelero, freno, embrague... Colisión de varios coches en una de las arterias principales de la ciudad. Tendré que recuperar ese tiempo. Lo que me faltaba... Después del trabajo hay que ir a por los chavales para recogerles de la actividad extra-escolar, y no llegaré a tiempo. Me toca avisar que llegare tarde a mi mujer, que me dice que ella tampoco puede y que me busque la vida. Que le diga a mi jefe que me deje salir antes... Si claro, que fácil lo ve... No conoce a mi jefe, ese no entiende de vida ajena a las cuatro paredes de la oficina, menudo es... mejor no le digo nada, y me escabullo (pienso).

Pero cuando no he hecho más que poner la llave de contacto en el coche y apenas andar unos cuantos metros, suena el jodido móvil. ¡¡ Mierda !!... "qué no sea el jefe, que no sea el jefe"... suplico en silencio. El teléfono lo tengo guardado en la mochila en el asiento de atrás, y sigue sonando, sigue sonando.... Sin apartar la vista de la carretera, tiro el brazo para intentar coger la maldita mochila... Por fín, cuando logro coger el teléfono, deja de sonar. Llamada perdida. ¿De quien ?... Pues si, de mi jefe. Maldita sea mi sangre... La que me va a caer. Ya le llamaré cuando llegue para recoger a los niños. Entre tanto, la cabeza ya va pensando que excusa contar, para que me llamaría... buffffffff !!!... un suplicio.

Aparco. Bueno, he llegado con tiempo. Llamo al jefe antes de salir del coche. Me suelta que dónde estaba, que me andaba buscando por todos lados... No sabia donde meterme. Estoooo, los niños... atasco..., no encadenaba una frase inteligible. Bueno, bueno... ya hablaremos mañana. Y me cuelga. Mi cara un poema... vaya dia , señor, vaya dia !!!
Cuando ya llego a casa y después de los baños de los crios,.... "lavate bien", "secate", "recoge eso", "llevalo a la lavadora".... De cenar. "Cometelo todo", "cuidado que tiras el vaso"... "limpiate la boca". Cepillarse los dientes.. etc.. Por fín llega ese maravilloso momento de tirarte en el sofa y poner la santa televisión.... que injusto que la llamen caja tonta... Allí, tirado, con el mando en la mano, con los ojos como platos, la boca semi abierta y sólo viendo lo que me quieran echar, aunque sea la mayor telebasura del mundo mundial... Qué dulce momento... !!

Cuando llega mi mujer, se sienta a mi lado y me empieza a hablar de esto, de aquello, de lo de más allá... Al principio el "si", "si claro", "tienes razón", "me parece bien".... funciona por un ratito, pero más tarde o temprano te pillan en renuncio y se montó el lio... "¿Me estas escuchando o viendo la tele?" ...."que no me haces ni caso"... que si patatín, que si patatan.... Que al final, con todos los ingredientes mezclados de todo el maldito dia, acabas por estallar y soltar por la boca...


" Vete a tomar por el c..... " "Dejame en paz de una p.... vez " . Ya está , la cagué (pienso) pero ya no hay vuelta atrás. Discusión a voces, portazo y mi mujer que sale del salón gritando... "Te odio".

Al final paga los platos rotos quien menos lo pueda merecer. A veces es la pareja, otras los hijos, otra tu padre o madre, tus hermanos o tu mejor amigo. Por lo general, aquel con el que tienes mayores lazos de afinidad.

Es humano pagar tus fustraciones con la gente con la que más confianza tienes, pero si puedes evitarlo, hagamos pagar los platos rotos a quien en realidad lo merezca y no a tus seres queridos que no tienen culpa de como la vida te maltrate. Ellos no se lo merecen.

Hasta la próxima amig@ !!




Mi Generación Z se actualiza con nuevos articulos los lunes, miércoles y viernes.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Asegurate de que tu mujer lea como la pides perdón.

Un abrazo Lusu.,

Fer dijo...

Si, tranquilo... se lo hice leer antes de publicarlo. Aprecio mis h... Ja ja ja !!!

Un abrazo

Anónimo dijo...

TAmbién, pero te lo decía porque lo has hecho tan bien que espero que no se lo pierda.

Lusu.

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