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miércoles, 23 de junio de 2010

HECHOS y no palabras !!

Muy buenas !!

Eres dueño de tus silencios, esclavo de tus palabras y siervo de tus hechos. Es lo que se suele decir de modo habitual, para cuando se le recuerda a alguien alguna cosa dicha en el pasado que sin embargo llegado el presente, no se llega a concretar, o por el contrario, se ejecuta una acción distinta a la anunciada en su momento.

En política es bastante común promulgar a bombo y platillo, sobre todo en época de elecciones, que se hará tal cosa en provecho del bien común, que se bajarán los impuestos, se creará empleo y bla... bla... bla....

Pero si luego, el representante de turno, consigue llegar al poder, de lo que dijo a lo que finalmente es... dista un abismo.

Y cuando se le recuerdan aquellas promesas, basta con el echarle la culpa al rival que no le deja, a los imponderables sobrevenidos o vete tu a saber que cuentos chinos... Vamos, que al final, de todo aquello que se dijo, ná de ná.

Pero no todas estas situaciones se dan en política. También suceden y muy comúnmente en la vida diaria de cada uno de nosotros.

Hay que medir muy bien que se dice en un momento determinado, a quien se dice y dónde se dice. Por ejemplo, yo como padre tengo una responsabilidad muy grande en la educación de mis hijos. Ahora que son pequeños y me tienen idealizado... que poco menos que soy Superman para sus vírgenes ojos, tengo que tener especial cuidado con todo lo que les prometo. Sea bueno, producto de obsequiarles con un premio a su buena conducta. O malo, para castigarles por alguna acción u omisión no deseada. Porque de no cumplir con estas promesas, todo la base sobre la que has basado su respeto se vendrá abajo como un castillo hecho con naipes....

No les puedo prometer que si hacen los deberes, les llevaré a Disneyland, en París, si no soy capaz de cumplir con mi promesa. Como tampoco, les deberé amenazar con no ver en la televisión sus series favoritas, por no haber recogido la habitación, y dejarlos finalmente sin el castigo prometido.

Para lo bueno y para lo malo, se es esclavo de las propias palabras. La palabra dicha para mi, es una prueba de honor. Por ello, si no me puedo comprometer en algo o con alguien, prefiero decir que lo intentaré pero que no esta en mi mano, antes de faltar a mi palabra. Mi filosofía de vida es que hay que ser serio hasta para divertirse... Si, me refiero a que si he quedado con amigos para salir una noche por ahí, a tomar alguna copa. Iré siempre, salvo causa de fuerza mayor, a la hora en que se me cite, y en el lugar previsto. No haré que llegado el momento, me raje con cualquier excusa que buenamente se me ocurra...

Luego, es cierto que nadie esta a salvo de errar. Y lo que en un momento se pudo aseverar de modo tajante, llevado por una situación personal concreta o quizá por el desconocimiento, después se pueda llegar a rectificar, una vez aclarada la situación o con la información ya completa. Pero eso vale una vez, dos a lo sumo en una trayectoria de relación intensa y duradera con un persona. Porque si aquello pasa de lo razonable, estarás delante de un ser informal, sin palabra alguna y no digna de respeto. Lo que pueda decir, sea bueno o malo, te entrará por un oído y te saldrá tan rápido como pueda por el otro, sin darle el más mínimo crédito.

Por sus hechos les conoceréis... No por sus palabras.

Hasta la próxima amig@ !!

Mi Generación Z se actualiza con nuevos artículos los lunes, miércoles y viernes.

1 comentario:

JCR dijo...

Valoro bastante la sinceridad, el compromiso y la honestidad, pero siempre podemos cometer errores, aunque las personas que no son fieles a sus palabras terminas por verlas, siendo cierto que también depende del grado con el que se comete dicha falta y como bien comentas nunca mentir a un crio, para ellos puede ser una mala enseñanza en un futuro. Buen verano.

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